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.Evidencia Científica
 
 

La estancia del niño prematuro en la unidad neonatal provoca efectos no deseados tanto en el recién nacido como en su familia. La exposición del niño a un medio hostil, como es una unidad de cuidados intensivos, dificulta la organización del cerebro en desarrollo. Además, los padres sienten un impacto emocional, que modifica el proceso de crianza”.1 La investigación ha puesto de manifiesto que los programas de cuidados centrados en el desarrollo tienen un efecto favorable para el desarrollo del niño. En la evolución a medio y largo plazo de los niños muy prematuros aparecen alteraciones del comportamiento, del aprendizaje, emocionales y dificultades sociales que quizás puedan prevenirse con la implantación de este tipo de cuidados.

Tanto las modificaciones realizadas en el ambiente de la UCIN como las que se realizan sobre los cuidados del bebé prematuro, han producido beneficios sobre los niños, mostrando una mejoría considerable en el desarrollo del bebé. Es fundamental, a la hora de mejorar la atención al paciente, tener en cuenta los factores que afectan a este desarrollo:

3. Perapoch J, et all. "Cuidados centrados en el desarrollo. Situación en las unidades de neonatología de España". Anales de Pediatría 2006.

Luz ambiental  en el niño prematuro

La UCIN está típicamente iluminada 24 horas al día por una mezcla de luz variable del día y tubos fluorescentes. Está sometida a 10.000 lux de luz, mientras que la retina del bebé puede tolerar sólo 200 lux.

Según los estudios clínicos realizados en los que se han estudiado las consecuencias en el sistema visual de los bebés prematuros, éstos pueden presentar secuelas oftalmológicas sobre la agudeza visual, el color en la visión, estrabismo, y la llamada “miopía del prematuro”. A través de la reducción de la luz en las unidades neonatales se ha conseguido mantener una mayor estabilidad respiratoria en el niño, disminución en la frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria y actividad motora. (Ver ensayo Enviroment Light and the Preterm Infant,  Alistair et all).

ayuda
Por ello, se recomienda que las intervenciones en la práctica clínica sean:
  • Medir y documentar la iluminación de la unidad.
  • Utilizar una luz natural, gradual, con una transición suave, en ciclos luz oscuridad.
  • Cubrir las incubadoras.
  • Empleo de luces individuales, para observación más rigurosa y procedimientos.
  • Utilizar luces progresivas que permitan un paso gradual, oscuridad-luz, para reducir el estrés potencial causado en el niño por el cambio súbito en la iluminación ambiental.
  • Usar cortinas o persianas para reducir la exposición a luz directa del sol.
  • Utilizar pantallas para separar los niños adyacentes a las fototerapias.
  • Evitar tapar los ojos de los niños más allá de lo necesario. Más sobre la luz

 

El ruido en el niño prematuro

Los bebés prematuros tienen una extrema sensibilidad al ruido. Las UCIN en ocasiones presentan un ambiente ruidoso, sin ritmo diurno, con una actividad a veces frenética de sus profesionales, donde el niño prematuro puede permanecer días, semanas, o meses. El ruido excesivo o los ruidos fuertes y agudos pueden dañar las delicadas estructuras auditivas del bebé prematuro con  riesgo de pérdida auditiva neurosensorial.
Existe evidencia de efectos adversos en el niño en relación al ruido, como interferencia con el sueño, o aumento de presión intracraneal en niños muy inestables.

Por ello, se recomienda que las intervenciones auditivas disminuyan la emisión de ruidos a todos los niveles:

  • Cambiar el tono de voz. Bajar volumen de las alarmas.
  • Reparar equipos ruidosos.
  • Abrir y cerrar suavemente las portezuelas de las incubadoras.
  • Excluir radios, teléfonos, impresoras.
  • Cubrir incubadoras con mantas.
  • No apoyar objetos ni golpear sobre la incubadora.
  • Utilizar carteles o señales de silencio para concienciar al personal y a las familias. Más sobre el ruido

 

Cuidado postural en el niño prematuro

El recién nacido prematuro no ha tenido la oportunidad de desarrollar la flexión fisiológica que ocurre en el último trimestre de la gestación, lo que puede producir deformidades posturales que pueden afectar a su desarrollo psicomotor, a la relación de apego con sus padres y a su propia autoestima cuando madure.

Los objetivos del cuidado postural del bebé prematuro son:

  1. Estimular la flexión activa del tronco y extremidades (facilita la actividad mano boca).
  2. Conseguir unas cabezas más redondeadas y una rotación activa (la rotación de una cabeza elíptica es más difícil).
  3. Conseguir posturas más simétricas.
  4. Facilitar los movimientos antigravitatorios.
  5. Estimular la exploración visual del entorno (cabeza- línea media).
  6. Mantener un grado necesario de flexión, que posibilita mayor autorregulación y capacidad para tranquilizarse que a su vez ayuda en la organización de la conducta.
  7. La posición en supino debe mantenerse con la mayor flexión posible utilizando ayudas como nidos, rollos, para conseguir flexión de las caderas y soporte para apoyar los pies.

 

Cuidado tipo canguro

La técnica de canguro, recomendada por la Organización Mundial de la Salud, se describió hace unos 15 años en Bogotá, y se planteó inicialmente como una alternativa de cuidado mínimo neonatal, en hospitales con recursos limitados. El cuidado tipo canguro debe tener tres componentes:

  1. Contacto piel con piel, colocando al niño desnudo salvo el pañal, sobre el pecho de la madre, tan pronto y tan continuadamente como sea posible.
  2. Lactancia materna, (recomendada por la OMS, UNICEF o la Asociación Española de Pediatría), indicada como el mejor alimento durante los primeros seis meses de vida para todos los niños, por ser un alimento que mejora su sistema inmunológico, y disminuye el riesgo de gran número de enfermedades, tanto agudas como crónicas, de madre e hijo.
  3. Alta precoz con seguimiento estricto.

Los estudios realizados sobre esta práctica, consideran que el componente piel con piel de este programa es de gran valor para contrarrestar los efectos negativos de la separación prolongada del niño y sus padres. Además, ofrece el primer encuentro íntimo entre la madre y el niño, incluso en cuidados intensivos. Este contacto piel con piel tan próximo, tierno y prolongado (siempre que el niño demuestre estabilidad para colocarlo sobre el pecho de la madre), que ayuda a que los padres reconozcan a su hijo, y  le reafirma en su papel paterno. Más sobre el método canguro

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